miércoles, 26 de diciembre de 2012

Mass Effect 3

Recuerdo la primera vez que jugué a Mass Effect, hará unos cuatro años o así. Lo pille barato de alguna tienda de importación, más que nada porque todo el mundo decía que estaba bien y porque gráficamente pintaba pepino. No sabía que, cuatro años después, y una vez acabado la tercera parte que aquí comentamos, estaría diciendo que esta epopeya galáctica es la saga que más me ha marcado en mi historia de jugador.

Fábrica de sensaciones

La historia comienza en el planeta Tierra. Después de que el comandante Sheppard descubriese la verdadera amenaza que se cierne sobre la galaxia, su destino ha sido el de asesor militar en el mundo natal de los humanos, un poco retirado para no dar problemas. Todo el mundo sabe del peligro de los segadores, incluso la raza humana, pero todos miran a un lado esperando que no sea verdad.

Sin embargo, inesperadamente los segadores (maquinas hiperdesarrolladas con conciencia propia) llegan a la tierra, llevando el desastre y la desolación a la ciudad de Londres. Sheppard, el hombre con más conocimiento de los segadores, es requerido por la Alianza para trazar un plan de acción contra estas criaturas y salvar no solo el planeta Tierra, sino la galaxia entera.

Así empieza nuestra historia, que si bien siempre ha estado en los dos anteriores juegos perfectamente narrada, en esta tercera parte toma unas dimensiones indescriptibles. Ya no es solo las sensaciones que te provoca el juego, sino también el uso de elementos narrativos de carácter más bien cinematográfico para la narración de la historia.

No es algo que no hayamos visto antes en otros juegos, pero en Mass Effect 3, esto impacta. Todos ellos convergen a provocar en el jugador una sensación de impotencia que no se siente en otros juegos. Ver como los segadores van invadiendo los mundos de origen de cada uno de nuestros compañeros, ir allí, y conseguir una ínfima victoria que de esperanzas es otra de las sensaciones que provoca el juego.

Y podríamos estar escribiendo párrafos y párrafos. Son tantos y tan buenos los momentos por donde nos lleva la historia, tal es el grado de implicación que alcanza el jugador con el juego, que las acciones del comandante Sheppard acaban por ser nuestras. Porque si, aquí las decisiones cuentan y mucho.

Principio de acción-reacción

Si bien en la segunda parte ya nos encontrábamos con el elemento de las decisiones de entregas anteriores, esta faceta se eleva en Mass Effect 3 a su máximo exponente. Lo que hicimos, tiene su repercusión, y lo que haremos en esta tercera parte, aún más.

[SPOILER ALERT]En mi caso, y sin comerlo ni beberlo, he aniquilado a dos razas de la galaxia, y a pesar de salvar a todas las demás, he desencadenado un hecho que quizás de aquí a unos pocos años desencadene una nueva guerra de grandes proporciones. [/SPOILER ALERT]

Una pena que, personalmente, no haya podido importar mi partida, ya que esta última entrega la jugué en PC y las anteriores en 360, pero aun así el juego te dé la oportunidad de que tomes un par de las decisiones anteriores y comiences desde ahí. Así, los nuevos jugadores, no se sentirán excluidos, aunque es más bien recomendable el jugar las tres partes para darle forma a todo.

El juego más adulto

Mucha gente dice que los videojuegos son para niños, y si no, son para adultos, pero porque tienen mucha violencia y sangre. A todas estas personas me gustaría que viesen jugar durante un par de horas de su vida a Mass Effect y que después valorasen sus palabras.

Porque si bien hemos visto en otros juegos tratar temas peliagudos, no creo que ninguno se acerque a esta obra. El racismo, la diversidad, la integración y exclusión, el tiranismo… muchos de estos temas son tratados, y todos ellos con una seriedad extraordinaria.

Y como no, destacar las relaciones personales. De nuestras decisiones dependerá la tendencia sexual de Sheppard, y todo lo que ello conlleve tanto para el como para el grupo a lo largo de la historia. Aquí todo lo comentado tiene importancia, y no es solo un poquito más de azúcar para hacerlo más dulce.

Apartado técnico portentoso

Con todos los elementos enumerados anteriormente, y aunque su faceta técnica no fuese excelente, tendríamos un gran juego. A día de hoy, vemos muchos que técnicamente son excepcionales, pero no cuentan nada o lo hacen mal. Sin embargo, Mass Effect lo tiene todo.

Ya en la primera parte, el apartado visual de Mass Effect era algo fuera de lo normal. Sobre todo en el asunto referente a animaciones faciales. Para mí fue el primer juego en el que, estaba frente a otro personaje hablando, y pensaba que estaba hablando de verdad. Pues bien, no solo este aspecto ha mejorado, sino que lo han hecho todos.

Se han mejorado mucho las animaciones faciales de las razas extraterrestres, reflejando estas ya incluso los sentimientos de razas ficticias inventadas para este mundo. Las indumentarias de los personajes, por fin, tienen el detalle que deberían, resultando todo ello en unos personajes increíbles de los creíbles que son.

El gran mundo creado por Bioware tiene un estilo grafico propio, reconocible a simple vista, y de la que muchos juegos se han ido copiando durante los últimos años. En esta entrega, nueva vuelta de tuerca, con escenarios más grandes, con lo que todo ello implica jugablemente.

Además, tenemos la ambientación. Si nos dicen que los segadores van a acabar con todo y luego no nos mostrasen la destrucción sería algo ilógico. Pero conforme vamos visitando los planetas, la sensación que nos transmite visualmente es que todo se va al garete. Y ya no es fácil ambientar una guerra (pocos juegos lo hacen bien), imaginaos una guerra galáctica.

Y rematando, una de las mejores bandas sonoras de la generación, dando a esta epopeya galáctica un acabado técnico que, no solo por sus elementos particulares, sino que de forma global, hacen de él una maravilla técnica, irrepetible, y a la cual le costara mucho envejecer como les pasa a las grandes obras del videojuego.

Remate jugable

Llegados a este punto, ¿Qué le falta al juego? Provoca sensaciones, trata temas de manera adulta, entra por los ojos, por los oídos… Pues lo único que le falta es el cometido principal de los juegos: que divierta. Y lo hace.

Si bien la profundidad del mismo se vio recortada en sus segunda parte, convirtiéndose en un shooter en tercera persona con muy pocos elementos de rol, aquí sí que logra encontrar un consenso entre los dos géneros, que hacen que la evolución de nuestro personajes sea clave y que, dependiendo de esta evolución, nuestra manera de afrontar el juego sea diferente.

A todo ello hay que unir elementos no vistos hasta ahora: enemigos que siguen la premisa “Citius altius fortius”, monturas para nuestro héroe que proporcionan una sensación de poder impresionante, escenarios mucho más grandes para nuestros tiroteos…

Ademas, aspectos mejorables de entregas anteriores, como la IA de compañeros y enemigos o la interfaz de inventario y de combate han sido mejoradas consiguiendo un apartado jugable excelente en todas sus líneas. Aquí, la premisa que se ha seguido es la de fácil de aprender, difícil de dominar, que es la línea que en mi opinión deben seguir todos los juegos.

Culmen espectacular

La sensación que proporciona el jugar a Mass Effect, desde su primera entrega, es que estas delante de algo grande. Un universo propio creado para divertir y emocionar, una epopeya galáctica de enormes dimensiones que no tiene igual en el mundo del videojuego, y superando a la mayor parte de universos que se han creado en el ámbito cinematográfico y literario.

Algunos criticaran su final, que se dejan cosas sin explicar… Señores, déjense llevar y disfruten, si luego tienen preguntas, dejen volar su imaginación y creen a su antojo las suposiciones que crean más correctas. Este juego es magia, es la saga de la generación, y una obra maestra que debe servir de ejemplo no solo a las compañías desarrolladoras, sino también a toda la industria audiovisual.

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