lunes, 4 de noviembre de 2013

Breaking Bad (Temporada 2)

Con la serie ya acabada, y con una opinión bastante unánime entre público y crítica, en esta bitácora seguimos con la bonita costumbre de ir unas cuantas temporadas atrasado en lo que a series se refiere. Así pues, y evitando spoilers, seguimos reseñando “Breaking Bad”, tocando el día de hoy su segunda temporada.

La cosa se va poniendo seria

Después de que Walter y Jesse hagan el trato con Tuco Salamanca, éste mata a uno de sus lacayos a golpes por querer hablar en su lugar con el dúo de nuevos fabricantes de cristal. Esto conlleva un problema: el narcotraficante no quiere que nadie se vaya de la lengua y le delate.

A partir de ahí, tanto Tuco como Walter y Jesse intentarán solucionar el problema a su modo, pero las cosas no saldrán ni como uno ni como los otros esperan en un principio.

Como veis, la segunda temporada de “Breaking Bad” comienza en el punto donde finalizó la temporada previa, con una escena dura y cruel que hacia entrever que la cosa se iba a poner mucho más dura en temporadas posteriores.

Y así ocurre, ya que la visión que se da del mundo de las drogas es mucho más cruda, tanto en el nivel de los fabricantes, de los distribuidores o de los compradores y consumidores. La mierda rodea a todos ellos, dando a ver cómo se puede conseguir dinero fácil con el narcotráfico, pero mostrando también las duras consecuencias que puede tener.

El que la duración de esta segunda temporada se amplíe a 13 capítulos es una gran noticia, ya que da tiempo a desarrollar muchas más historias dentro de la misma. Así pues, si bien en la primera los únicos protagonistas de la serie eran Walter White y Jesse Pinkman, aquí veremos como el elenco de secundarios tendrán un mayor tiempo en pantalla.

Así pues, veremos como dos personajes que eran mínimamente retratados en la temporada previa como Skyler White y Hank Schrader, ahora toman más protagonismo en pantalla. En ellos veremos una severa evolución conforme vayan acaeciendo sucesos que moldearán su personalidad.

También se incorporarán a la serie nuevos personajes, como Jane Margolys, la nueva casera de Jesse, Combo o Skinny Pete, unos yonkis de tomo y lomo y a los que nuestra parejita les dará un trabajillo, o el más destacable, Saul, un abogado con más pintas de telepredicador que de letrado.

A destacar también el modo en el que comienzan algunos de los capítulos de esta temporada, con unas imágenes en blanco y negro del patio trasero de la casa de los White, donde parece que algo ha sucedido y que no descubriremos hasta la última escena de esta temporada. Brillante, ya que las elucubraciones que llega a hacer el espectador sobre lo sucedido son muchas conforme van pasando los capítulos, pero no es hasta el último momento cuando se nos desvela.

Una vuelta de tuerca a la interpretación

Cuando vi la primera temporada de “Breaking Bad”, lo que más me llamó la atención era, además de su historia que parecía denotar el desarrollo de una gran serie, la calidad de sus interpretaciones, y sobre todo de Bryan Cranston como Walter White.

Si bien este actor sigue realizando una interpretación soberbia, el hecho de que los otros personajes gocen de muchos más minutos por pantalla y con unas situaciones mucho más variadas que en la anterior temporada favorecen al lucimiento de los actores que los interpretan.

En cuanto a minutos en pantalla, es Aaron Paul como Jesse Pinkman el que mas protagonismo adquiere, mostrando la montaña rusa que es su vida por su problema con las drogas, siendo uno de los grandes problemas con los que debe cargar tanto el cómo Walter durante toda la temporada.

Pero sin lugar a dudas la más favorecida por el cambio de rumbo de la serie en la faceta actoral es Anna Gunn como Skyler White, que debido al secreto que guarda su marido, hará que la relación que mantienen pase por distintos estadios, llegando a hacer cosas que no esperaríamos de este personaje después de lo visto anteriormente.

Todo esto hace que, cuando termine la temporada, tengamos una visión muy distinta de la que teníamos del personaje, teniendo que valorar como la actriz ha podido mostrar una evolución del mismo totalmente comprensible por todo lo sucedido.

Muy destacable, pero ya en un plano más secundario, como los guionistas sacan del personaje de Hank Schrader su lado más humano. Después de mostrar a un gallito que no tiene a nada, diversos hechos harán que Hank se plantee muchas cosas en su vida. El cambio de registro más radical que hay en esta temporada, pero que Dean Norris se encarga de llevarla a cabo sin que al espectador le resulte raro.

Los intérpretes que se incorporan a la serie hacen un gran trabajo, pero vemos como el elenco de protagonistas ya se va afianzando, y serán los comentados aquí arriba, además del hijo de Walter y la mujer de Hank, los que van a llevar por completo el desarrollo de la serie en futuras temporadas.

Más y mejor

Después de una primera temporada en la que se dejaba entrever que esta podía ser una serie de las que marcaba época, esta segunda acaba cumpliendo esas expectativas e incluso las supera.

Una mayor duración de la temporada que deriva en una mayor capacidad de poder desarrollar personajes accesorios y crear muchas más situaciones que eran imposibles en seis capítulos.

Esta circunstancia hace que la serie crezca muchos enteros, resultando mucho más dinámica y atractiva para el espectador, que la devorará en tres o cuatro sentadas y que, a pesar de ser autoconclusiva, desee más y más.

Lo mejor
  • Que se haya aumentado la duración de la temporada, le sienta de maravilla.
  • Se centra en mas personajes, con todo lo que ello concierne.
  • El inicio en blanco y negro de algunos capítulos.
  • Gana muchos enteros, sobre todo en cuanto a dinamismo.
Lo peor
  • Que visto el nivel, solo queden tres temporadas por ver.

1 comentario:

  1. SE-RIA-ZA

    Yo también la empecé a ver ahora con el tema de que está terminada y estoy a nada de terminar la tercera temporada. De lo mejorcito que he visto en mucho tiempo.

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